No quiero que nadie entre por esa
puerta. El ambiente está sucio, lleno de odio. Está lleno de angustia,
desesperanza, desilusión y dolor. No quiero contaminarlos. No quiero que mis
pensamientos se impregnen en sus cuerpos. Hay tanto veneno expandiéndose en el
aire. Abro las ventanas para que corra el aire y eliminar el dolor. Dejo entrar
el sol que llega justo donde estoy. Justo en mi pecho. Justo en mi corazón. Y
ya a este punto sé que no está funcionando. Nada está funcionando. Ni por dentro
ni por fuera.
Por la ventana entra ruido y sol.
El cantar de los pájaros ya no me hace sentir nada y el ruido de la ciudad me
molesta. El calor del sol no me abriga, sólo quema. Y tengo este constante
escalofrío que me hace temblar. Y descubrí que estoy mintiendo cuando digo que
estoy muerta porque tengo todos los sentimientos en el nivel más alto de
sentir. Esos sentimientos que a nadie le gusta sentir. Pero supongo que tengo
que fingirlos hasta el colapso. Hasta que salgan de mi sistema en forma de agua
y gritos desesperados. Esas cascadas que corren por el rostro cuando estás
hasta el escalpo. Pero sin agua, nunca con agua. Sólo con sentimiento. Y esos
gritos que vienen desde lo más alto y profundo de los pulmones. Pero sin ruido,
nunca con ruido. Sólo con sentimiento.
Y sólo son mentiras las palabras del
post anterior. No sé qué estaba pensando. No sé a quién quería engañar. Ya no
me creo. Ya no tengo cuidado tampoco. Porque todos mienten y yo también lo
hago. No me convenzo. No me creo. Ya no siento las palabras porque las palabras no
ayudan en nada. Menos aquellas palabras de gente que dice estar ahí para ti y fallan cada vez
que los buscas. Las pocas veces que lo haces para no molestarlos. Para no sofocar. Todos somos mentirosos. Todos nos estamos matando de a poco.
Nos estamos matando entre nosotros. Nos estamos matando a nosotros mismos
porque ya no soportamos más el veneno. Ese veneno que tenemos adentro y
queremos expulsar pero ¿con quién?, si todos queremos expulsarlo pero nadie
quiere envenenarse más. Ya no.
Lo he dicho y lo digo de nuevo;
todos son el musgo en mi reino. Me estoy llenando de ellos. Me estoy convirtiendo en
ellos. Me estoy perdiendo en ellos. ¿Y yo de quién soy musgo?
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