marzo 27, 2016

La noche en la que no podía dormir...

A mí, las cosas me duelen el doble. Así han sido, por lo menos, los últimos cuatro años de mi vida.
Yo no sabía la razón hasta Noviembre del año pasado cuando en Octubre todo fue de mal en peor. Ya casi se cumple un año. Y ya casi se cumplen 5 años sintiéndome de la misma manera.

Alguien me dijo: “Nadie te entiende”. Ese es el problema. Ese es mi problema. El problema es que nadie me entiende, ni siquiera yo. Y eso duele. Duele porque no es que no quiera entenderme a mí misma sino que no puedo hacerlo. Por más que trato de buscar en mi revuelta y dolorida cabeza, no encuentro nada más que pensamientos que terminan por arruinarme el día. Duele porque me lo dijo una persona que quiero. Duele porque sé que esa persona no sabía que me dolería. Duele porque esa persona no entiende que me hace tanto daño. Duele porque esa persona aún no puede llegar a comprender cómo me siento día a día. Duele porque esa persona aún no comprende porqué actúo de la manera en que la actúo. Y también duele porque me atormenta tanto que tengo que escribir estas cosas.

Detesto usar la palabra “diagnosticar”. Suena como si me hubiesen diagnosticado cáncer y me fuese a morir. Pero así son las cosas. Ha pasado casi un año de que me “diagnosticaran” trastorno mixto, sin embargo, llevo sintiéndome de la misma forma desde los 15 años – e incluso antes –, sólo que en el año pasado los síntomas se intensificaron más y ya no pude ocultarlo más.

Las personas no comprenden que las enfermedades mentales son enfermedades reales. Ellos creen que a la gente le da la gana tener esquizofrenia, tener autismo, tener desórdenes alimenticios, tener depresión, entre muchas otras enfermedades. Pero no, no se nos dio la gana. Hay algo real detrás de todo eso.

Algunas personas dicen que no se puede comparar la depresión con el cáncer. Yo digo que sí. Algunas personas dicen que las personas con cáncer no eligieron tener cáncer. Yo digo que las personas con depresión no eligieron tener depresión. Algunas personas dicen que no te puedes sanar del cáncer. Yo digo que no te puedes sanar de la depresión. En el cáncer, debes tomar medicamentos para estabilizar el cáncer. En la depresión, debes tomar medicamentos para estabilizar la depresión. En ambos casos debes tener tratamientos. En ambos casos debes aprender a vivir con la enfermedad. En ambos casos la vida te cambia.

Claro, el cáncer es diferente de la depresión y la depresión es diferente del cáncer porque son enfermedades que no se alojan en la misma parte del cuerpo, pero en ambos sufres. De alguna manera u otra, sufres.

En la depresión, algo falla en el cerebro. Hay un desequilibrio químico. Un proceso, una sustancia química, una hormona, un algo. La depresión, es una alteración neurológica y aunque muchos no lo crean, eso provoca un montón de síntomas. Dolores de espalda, caída del cabello, falta o exageración del apetito, falta de energía, ansiedad, crisis de pánico, insomnio, desinterés, irritabilidad, etc. La dopamina, la serotonina y la endorfina; las culpables de nuestra constante angustia.

Siempre dije que iba a escribir acerca de esto cuando estuviese completamente recuperada, reparada, restaurada… casi re-nacida. Pero me di cuenta de que eso no va a pasar. Eso no va a pasar no porque yo no quiera sino que porque no se puede. No se puede porque mi cerebro no va a cambiar. Este es mi destino y lo único que puedo hacer es aceptarlo y aprender a vivir con ello. Esa es la peor parte porque después de casi un año tratando de encontrarme a mí misma, de hacer las paces, de dejar todo claro, de dejar de pelearme conmigo misma y de intentar estar bien conmigo una y otra vez, aún no he aprendido a cómo vivir con ello.

Lo más triste de todo, es que esto suena grave y lo es, pero las personas no toman el peso de esa gravedad. Toman el peso de otra gravedad. Como si nos estuviésemos haciendo las víctimas de algo que sólo se aloja en nuestra cabeza porque nosotros lo decidimos así y no queremos cambiar, sólo para dar lástima y conseguir cosas. Claro, hay personas que dicen que tienen depresión y se auto-flagelan y lo muestran a todo el mundo y le dicen a todas las personas que ellos tienen depresión diciendo que están deprimidas cuando en realidad sólo están tristes... cuando en realidad nada de lo que dicen es cierto. Es por eso que las personas no nos toman en serio a los que de verdad sufrimos con esto.

Yo estoy cansada. Estoy cansada tener que escuchar a las personas decir que se me va a pasar. Estoy cansada de escuchar a las personas decir que yo no lo intento y que no me ayudo a 'salir' de la depresión. Estoy cansada de tener que escuchar a las personas decir que soy perezosa cuando en realidad no tengo las energías suficientes para hacer algo. Estoy cansada de escuchar decir a las personas que estoy teniendo la vida que muchos desearían tener.

En Octubre me salí del colegio. No seguí. No terminé como correspondía. No di la PSU. No fui a la Fiesta de Gala. Y no fui a la Gira de Estudio. No podía hacerlo. Estaba muy débil física y mentalmente por todo lo que tuve que pasar. Y ha pasado un año, y las personas creen que he estado de vacaciones. Sí, la verdad es que no he hecho nada en el sentido de estudiar o trabajar o lo que sea que hagan las personas 'normales', pero eso no quiere decir que lo haya pasado bien o que lo esté pasando bien. Aún me siento presionada por mí, por mis padres, por mis amigos, por el entorno y por la sociedad a hacer cosas que se supone que todas las personas normales deben hacer.

Aún recuerdo mis pequeñas victorias. El primer día en que me levanté para bañarme. El primer día en, por fin, decidí mirarme al espejo. El primer día en que me atreví a escribir todo lo que sentía. El primer día en que me animé a ir al psicólogo. El primer día que me atreví a hablar. El primer día en que me di las ganas de reír, de reír de verdad sin sentirme culpable por eso. El primer día en que salí a la calle con mi familia sabiendo que en cualquier momento podía tener una crisis de pánico – y así era la mayor parte del tiempo, teniendo que devolvernos a la casa porque no podía soportarlo más. Aún recuerdo el primer día en que salí a la calle sola después de tanto tiempo.

Eso pasó hace menos de un mes. Tuve que ir a buscar a mi hermana pequeña a su colegio porque mi mamá no podía. Su colegio queda muy – demasiado – cerca de nuestra casa y aun así estaba asustada y estaba teniendo una crisis de ansiedad, a punto de una crisis de pánico, pero lo hice. Lo puede hacer y recuerdo que a pesar de todo el miedo y la ansiedad que sentía, sonreí y me felicité por hacerlo y no sentí culpa como hubiese sentido hace un tiempo. Probablemente para las personas que nunca han pasado por esto y no sepan de las pequeñas victorias, lo encuentren súper tonto - ¿Te alegras por haber salido a la calle sola? ¡Pero si ya tienes diecinueve años!, ¿Nunca has estado sola por el centro? ¡Pero si estás grande como para que te acompañen!, Deberías ser más independiente… Bla, bla, bla.

Mi papá se estresa mucho con todo lo que me pasa pero sé que intenta comprenderme y me apoya un montón, aunque hay veces en que aún me presiona a hacer cosas simples como hablar o como qué voy a estudiar el próximo año. Mi abuelo siempre dice que tengo un carácter fuerte y que nunca me van a pasar a llevar. Pero estar enojada no significa tener un carácter fuerte. No sabe cuántas veces me han pasado a llevar porque no puedo expresarme, defenderme o decir algo de vuelta. Mi mamá dice que me estoy mejorando, pero no es verdad. La verdad es que ya las crisis de pánico ya no son tan frecuentes. Cada vez son más lejanas y menos fuertes. La ansiedad me da en periodos cortos y creo que puedo controlarla en cierta medida. Pero la depresión no es como la gripe. No se va pasando a medida que pasan los días.

Ya no soy la misma de antes, eso es verdad. He cambiado. Tal vez mucho, tal vez poco. No lo sé. Dicen que una persona no es su enfermedad, y es cierto, pero varios años de mi vida, esta enfermedad, me ha acompañado y eso no es cualquier cosa. Siempre que escucho los problemas de otras personas, que son mucho más 'graves' que los míos, me culpo por sentirme de la manera en que me siento. Pero cada cierto tiempo tengo que recordarme a mí misma que mis problemas no son menos importantes que los de los demás – tampoco son más importantes, pero son mis problemas y yo cargo con ellos.

*** 

Escribí este post porque no podía dormir y necesitaba desahogarme después de tanto tiempo sin escribir. No lo hago para que me digan “lo estás pasado mal, pero tranquila, todo va a pasar y vas a estar bien” o para que se sientan culpables de algo que hicieron o que no hicieron conmigo. No lo escribí para darles lástima o pena. Lo escribí porque necesito que la gente entienda las cosas. Que entienda que no se pasa bien. Que entienda que no todo es tristeza o flojera o soledad o cualquier cosa y porque necesito que me entiendan a mí. Que estoy mejorando pero que no estoy lista y que aún tengo un montón de cosas que sanar y aprender..

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