A mí, las cosas me duelen el
doble. Así han sido, por lo menos, los últimos cuatro años de mi vida.
Yo no sabía la razón hasta Noviembre
del año pasado cuando en Octubre todo fue de mal en peor. Ya casi se cumple un
año. Y ya casi se cumplen 5 años sintiéndome de la misma manera.
Alguien me dijo: “Nadie te entiende”. Ese es el problema. Ese es mi problema. El problema es que nadie me entiende, ni siquiera yo. Y eso duele. Duele porque no es que no quiera entenderme a mí misma sino que no puedo hacerlo. Por más que trato de buscar en mi revuelta y dolorida cabeza, no encuentro nada más que pensamientos que terminan por arruinarme el día. Duele porque me lo dijo una persona que quiero. Duele porque sé que esa persona no sabía que me dolería. Duele porque esa persona no entiende que me hace tanto daño. Duele porque esa persona aún no puede llegar a comprender cómo me siento día a día. Duele porque esa persona aún no comprende porqué actúo de la manera en que la actúo. Y también duele porque me atormenta tanto que tengo que escribir estas cosas.
Detesto usar la palabra “diagnosticar”.
Suena como si me hubiesen diagnosticado cáncer y me fuese a morir. Pero así son
las cosas. Ha pasado casi un año de que me “diagnosticaran” trastorno mixto,
sin embargo, llevo sintiéndome de la misma forma desde los 15 años – e incluso
antes –, sólo que en el año pasado los síntomas se intensificaron más y ya no pude
ocultarlo más.
Las personas no comprenden que las
enfermedades mentales son enfermedades
reales. Ellos creen que a la gente le da la gana tener esquizofrenia, tener
autismo, tener desórdenes alimenticios, tener depresión, entre muchas
otras enfermedades. Pero no, no se nos dio la gana. Hay algo real detrás de todo eso.
Algunas personas dicen que no se
puede comparar la depresión con el cáncer. Yo digo que sí. Algunas personas
dicen que las personas con cáncer no eligieron tener cáncer. Yo digo que las
personas con depresión no eligieron tener depresión. Algunas personas dicen que
no te puedes sanar del cáncer. Yo digo que no te puedes sanar de la depresión.
En el cáncer, debes tomar medicamentos para estabilizar el cáncer. En la
depresión, debes tomar medicamentos para estabilizar la depresión. En ambos
casos debes tener tratamientos. En ambos casos debes aprender a vivir con
la enfermedad. En ambos casos la vida te cambia.
Claro, el cáncer es diferente de
la depresión y la depresión es diferente del cáncer porque son enfermedades que
no se alojan en la misma parte del cuerpo, pero en ambos sufres. De alguna
manera u otra, sufres.
En la depresión, algo falla en el
cerebro. Hay un desequilibrio químico. Un proceso, una sustancia química, una hormona, un algo. La depresión,
es una alteración neurológica y aunque muchos no lo crean, eso provoca un montón de síntomas. Dolores de
espalda, caída del cabello, falta o exageración del apetito, falta de energía, ansiedad,
crisis de pánico, insomnio, desinterés, irritabilidad, etc. La dopamina, la serotonina y la endorfina; las culpables de nuestra constante angustia.
Siempre dije que iba a escribir
acerca de esto cuando estuviese completamente recuperada,
reparada, restaurada… casi re-nacida. Pero me di cuenta de que eso no va a
pasar. Eso no va a pasar no porque yo no quiera sino que porque no se puede. No
se puede porque mi cerebro no va a cambiar. Este es mi destino y lo único que
puedo hacer es aceptarlo y aprender a vivir con ello. Esa es la peor parte porque
después de casi un año tratando de encontrarme a mí misma, de hacer las paces,
de dejar todo claro, de dejar de pelearme conmigo misma y de intentar estar
bien conmigo una y otra vez, aún no he aprendido a cómo vivir con
ello.
Lo más triste de todo, es que
esto suena grave y lo es, pero las personas no toman el peso de esa
gravedad. Toman el peso de otra gravedad. Como si nos estuviésemos haciendo
las víctimas de algo que sólo se aloja en nuestra cabeza porque nosotros lo
decidimos así y no queremos cambiar, sólo para dar lástima y conseguir cosas. Claro, hay personas que dicen que
tienen depresión y se auto-flagelan y lo muestran a todo el mundo y le dicen a todas las personas que ellos tienen depresión diciendo que están
deprimidas cuando en realidad sólo están tristes... cuando en realidad nada de lo que dicen es cierto. Es por eso que las personas
no nos toman en serio a los que de verdad sufrimos con esto.
Yo estoy cansada. Estoy cansada
tener que escuchar a las personas decir que se me va a pasar. Estoy cansada de
escuchar a las personas decir que yo no lo intento y que no me ayudo a 'salir' de la depresión. Estoy cansada de tener que escuchar a las personas decir que soy perezosa cuando en realidad no tengo las energías suficientes para hacer algo. Estoy cansada de escuchar decir a las personas que estoy teniendo la vida que muchos desearían tener.
En Octubre me salí del colegio.
No seguí. No terminé como correspondía. No di la PSU. No fui a la Fiesta de
Gala. Y no fui a la Gira de Estudio. No podía hacerlo. Estaba muy débil física
y mentalmente por todo lo que tuve que pasar. Y ha
pasado un año, y las personas creen que he estado de vacaciones. Sí, la verdad
es que no he hecho nada en el sentido de estudiar o trabajar o lo que sea que
hagan las personas 'normales', pero eso no quiere decir que lo haya pasado bien
o que lo esté pasando bien. Aún me siento presionada por mí, por mis padres,
por mis amigos, por el entorno y por la sociedad a hacer cosas que se supone que todas las personas normales deben hacer.
Aún recuerdo mis pequeñas
victorias. El primer día en que me levanté para bañarme. El primer día en, por fin, decidí mirarme al espejo. El primer día en que me atreví a escribir todo lo que
sentía. El primer día en que me animé a ir al psicólogo. El primer día que me
atreví a hablar. El primer día en que me di las ganas de reír, de reír de
verdad sin sentirme culpable por eso. El primer día en que salí a la calle con
mi familia sabiendo que en cualquier momento podía tener una crisis de
pánico – y así era la mayor parte del tiempo, teniendo que devolvernos a la
casa porque no podía soportarlo más. Aún recuerdo el primer día en que salí a la
calle sola después de tanto tiempo.
Eso pasó hace menos de un mes.
Tuve que ir a buscar a mi hermana pequeña a su colegio porque mi mamá no podía.
Su colegio queda muy – demasiado – cerca de nuestra casa y aun así estaba
asustada y estaba teniendo una crisis de ansiedad, a punto de una crisis de
pánico, pero lo hice. Lo puede hacer y recuerdo que a pesar de todo el miedo y la
ansiedad que sentía, sonreí y me felicité por hacerlo y no sentí culpa como hubiese
sentido hace un tiempo. Probablemente para las personas que nunca han pasado por esto y no sepan de las
pequeñas victorias, lo encuentren súper tonto - ¿Te alegras por haber salido a la calle sola? ¡Pero si ya tienes
diecinueve años!, ¿Nunca has estado sola por el centro? ¡Pero si estás grande
como para que te acompañen!, Deberías ser más independiente… Bla, bla, bla.
Mi papá se estresa mucho con todo
lo que me pasa pero sé que intenta comprenderme y me apoya un montón, aunque
hay veces en que aún me presiona a hacer cosas simples como hablar o como
qué voy a estudiar el próximo año. Mi abuelo siempre dice que tengo
un carácter fuerte y que nunca me van a pasar a llevar. Pero estar enojada no
significa tener un carácter fuerte. No sabe cuántas veces me han pasado a
llevar porque no puedo expresarme, defenderme
o decir algo de vuelta. Mi mamá dice que me estoy
mejorando, pero no es verdad. La verdad es que ya las crisis de pánico ya no
son tan frecuentes. Cada vez son más lejanas y menos fuertes. La ansiedad me da
en periodos cortos y creo que puedo controlarla en cierta medida. Pero la
depresión no es como la gripe. No se va pasando a medida que pasan los días.
Ya no soy la misma de
antes, eso es verdad. He cambiado. Tal vez mucho, tal vez poco. No lo sé. Dicen
que una persona no es su enfermedad, y es cierto, pero varios años de mi vida,
esta enfermedad, me ha acompañado y eso no es cualquier cosa. Siempre que
escucho los problemas de otras personas, que son mucho más 'graves' que los
míos, me culpo por sentirme de la manera en que me siento. Pero cada cierto
tiempo tengo que recordarme a mí misma que mis problemas no son menos
importantes que los de los demás – tampoco son más importantes, pero son mis
problemas y yo cargo con ellos.
***
Escribí este post porque no podía
dormir y necesitaba desahogarme después de tanto tiempo sin escribir. No lo hago para que me digan “lo estás pasado mal, pero tranquila, todo va a pasar y vas a estar bien”
o para que se sientan culpables de algo que hicieron o que no hicieron conmigo.
No lo escribí para darles lástima o pena. Lo escribí porque necesito
que la gente entienda las cosas. Que entienda que no se pasa bien. Que
entienda que no todo es tristeza o flojera o soledad o
cualquier cosa y porque necesito que me entiendan a mí. Que
estoy mejorando pero que no estoy lista y que aún tengo un montón de cosas que sanar y aprender..
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