julio 19, 2016

Aún me aferro.

‘¿Qué voy a hacer con mi vida?’ es la pregunta que aparece en mi cabeza un millón de veces al día. Es la pregunta que llevo haciéndome todos los días hace mucho tiempo. Es la pregunta que con cada vez más frecuencia aparece entre mis pensamientos. Es la pregunta de la que nunca hallo respuesta.

Hay veces que me descubro a mí misma tratando de conformarme con algo. ‘¿Y si trabajo siendo esto o esto otro?, no es lo que me gusta pero al menos…’. Siempre conformándome con lo mínimo. Pero no quiero vivir una vida en la que no hice las cosas que me gustan. Pero… ¿qué me gusta? ¿Qué es lo que verdaderamente me apasiona para poder hacerlo todos los días por el resto de mi vida? No lo sé. Esa es otra pregunta que me hago constantemente, pero la oscuridad que me rodea me ciega tanto que no puedo ver más allá de mi nariz.

Ahora tengo 20 años y aún no sé qué hacer con mi vida. Sí, soy joven y la gente siempre suele decir ‘eres joven todavía, tienes toda la vida por delante’ pero ¿cuánto más tengo que esperar para hacer algo con mi vida? ¿Cuánto tiempo más tengo que esperarme a mí misma para salir de esto? Hay una canción de una de mis bandas favoritas qué dice ‘¿cuánto tiempo debo esperar por ti para convertirme en lo que necesito?’. Esa pregunta me la hago constantemente a mí, a mi ansiedad, a mi depresión y a todos mis demonios que me sumergen en la oscuridad cada día más y más y que no me dejan avanzar.

Durante estos últimos meses de mi vida, me he visto desesperada porque ya no puedo soportar ser una carga. No soporto ser tan inservible. No soporto ser tan débil y perder la poca energía que me va quedando. No soporto estar tan muerta por dentro. Pero sobretodo, estoy desesperada porque ya no encuentro las palabras ni el momento ni las expresiones ni los sentimientos para explicarle a las personas que quiero cómo se siente esto y cómo no puedo avanzar por más que lo intente. Es como estar en medio de la arena movediza sin nadie que te de una mano para poder salir. Y esta arena movediza me está arrastrando lenta pero firmemente hacia un lugar más oscuro aún del que no sé si alguna vez pueda salir. Estoy perdiendo la esperanza. Me estoy dando por vencida. Pero hay algo a lo que aún me aferro. No sé lo que es, pero aún me aferro.

Trato de mantenerme positiva y hago todo lo puedo por salir adelante. Pongo todas mis fuerzas en lo poco que puedo hacer. Intento seguir los consejos que la gente me da. Intento aferrarme a las pocas cosas que aún amo con la poca energía que me va quedando. No he llorado en meses por todos los problemas que me aquejan. Pero la verdad es que estoy desesperada. ¿Cuánto tiempo más tengo que esperar para estar mejor? Me estoy quedando atrás. El tiempo está avanzado y yo estoy estancada. No hallo qué hacer. Ya no tengo esperanza. Estoy desesperada.

Solía dormir para olvidarme de los problemas, pero eso ya no sirve. He intentado escapar de los problemas en vez de enfrentarlos, pero eso ya no sirve. La verdad es que no sé cómo hacerlo. No sé cómo enfrentar los problemas. Me siento más sola que nunca. Me siento más angustiada que nunca. Me siento más desesperanzada que nunca. Me siento más muerta que nunca. Tengo miedo y no sé cómo enfrentar la vida. 

Hace poco me he dado cuenta que todas las cosas que me hacían feliz, ya no lo hacen más. No porque estaba haciendo las cosas equivocadas sino porque hay algo en mí que ya no siente la misma emoción por ellas. Solía leer un montón, pero ya no lo hago más. No es que no encuentre el libro adecuado para leer sino que ningún libro me hace sentir la necesidad de leerlo. Ya no siento la misma emoción por ver las series que tanto me gustaban porque ya no lo encuentro tan emocionante. Había dejado de escribir porque ya no sentía las ganas de hacerlo. Cuando estoy angustiada, dejo de hacer las cosas que me gustan. Dejé de tocar la guitarra hace varios días porque me siento demasiado vacía como para hacerlo. He perdido la emoción por la mayoría de las cosas que pensé que nunca iba a dejar de amar.

Estos últimos meses he tenido toda clase de emociones. Me he sentido renacer y morir al mismo tiempo. Me he sentido completamente feliz pero terriblemente triste en sólo una noche. He sentido estar en lo más alto de la vida y en lo más bajo de la misma. Me han pasado cosas que pocas personas pueden contar. He pensado cosas que pocos piensan. He sentido cosas que pocos sienten. Me he dado cuenta de que entre más alto me sienta, entre más feliz y más increíblemente afortunada me sienta, más fuerte es mi caída, más fuerte es mi golpe contra el piso, más fuerte me hundo en el cemento.

Dicen que cuando estás al borde de la muerte, pasa tu vida en unos segundos, recordando todos aquellos momentos memorables. Yo quiero recordar todas aquellas cosas que hice y que me hicieron feliz, no sólo ver un par de momentos rutinarios. Hay veces en que llego a la conclusión que no estoy hecha para hacer algo en concreto, pero ¿entonces qué? ¿Qué es lo que tengo que hacer para que algo me llene de una forma en la que ninguna otra cosa lo haga? No pido una gran vida. No pido ser inteligente, ni guapa, ni millonaria. Sólo pido encontrar eso que tanto he esperado. Sólo pido ser feliz.

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