Sé cómo te estás
sintiendo. Sé que en realidad no quieres escribir nada de esto. Sé que en
realidad no crees en nada en este momento. Sé que estás agotada. Han sido años
difícil para ti. Yo lo sé y tú también. Has pasado por mucho pero has
sobrevivido. Lo estás haciendo bien, incluso en tus peores momentos.
Sé que tienes miedo pero
necesito que te esfuerces. Necesito que camines en terrenos desconocidos.
Enfrenta tus miedos. Persigue tus sueños. Acepta tu pasado. Sigue avanzando.
Reconoce tus errores y acepta tus sombras. Pero también reconoce tus dones y
talentos. Aprende a volar. Disfruta el momento. Piérdete en el tiempo. Pero
nunca te pierdas a ti misma por ser alguien que no eres. No cambies por nadie
más. Has estado tratando muy duro de empezar de nuevo. No sigas luchando con tu
corazón. Sigue siendo como eres. Algún día encontrarás a alguien que te ame
tanto como yo.
Sé que estás desesperada
pero, por favor, resiste un poco más. No te rindas. Todavía tienes tiempo.
Avanza como puedas pero nunca dejes de hacerlo. Por favor, no mires atrás.
Cuida tus pasos pero avanza. Cáete si es necesario. Échate a llorar por un par
de minutos y luego déjalo ir pero, por favor, sigue avanzando. Lo estás
haciendo bien. Estás justo en el momento correcto. Cierra los ojos y déjate ser
libre. Sueña en grande. Alcanza tus metas. Duda pero hazlo de todas formas. Aún hay fuego en tu alma. Aún hay vida en
tus sueños.
Todavía te preguntas
quién soy. Soy la respuesta a todas tus preguntas. Soy el atisbo de luz en los
días más oscuros. Soy la voz detrás de tu mente diciéndote que no te rindas. Soy
tu recordatorio constante. Soy la corazonada detrás de tu pecho. Soy a quién
prometiste no rendirte. Soy a quien le has jurado hacerme orgullosa. Soy lo que
queda de ti. De lo que siempre has sido. Soy tu esencia. Estoy aquí para luchar
las batallas y ganar las victorias. Estoy aquí para aceptar las derrotas,
consolarte, tomarte la mano y guiarte.
Sé que te sientes sola en
este momento. Pero no lo estás. Me tienes a mí. A la persona que ves cada vez
que te miras al espejo. Sé que me has mirado con odio. Sé que has querido deshacerte
de mí. Sé que te he llevado al límite. Pero te perdono. Te perdono por eso y
por mucho más. No es tu culpa. Tampoco la mía. Pero te perdono y quiero que tú
también lo hagas.
Sé que no me crees. Sé
que ya no crees nada. Sé que ya no le crees a nadie. Has confiado en tantos y
tantos te han decepcionado. Pero no dependes de ellos. Dependes de ti. Dependes
de mí. Por favor, entiéndelo. No dejes tu destino ni tu vida en manos de otros.
Recuerda que todos tienen sus propias batallas que pelear. Recuerda que todos
tienen demonios que afrontar. Este es tu destino y esta es tu vida.
Permíteme sanarte. No
cierres tu corazón por miedo a ser lastimada. Yo, de entre todas las personas,
soy la que menos daño te hará. Tomaré las decisiones que sean necesarias por tu
bien y si me equivoco, aprenderemos de ello y seguiremos adelante. Pero, por
favor, no me pidas ser tu soga porque quiero ser tu salvación.
No trates de buscar la
felicidad. Toma lo bueno de cada día y enmárcalos en tu mente. De momentos está
hecha la felicidad. Deja de buscar respuestas a tus preguntas. Deja de
cuestionar lo que haces. Deja de pensar demasiado lo que dices. Deja de torturarte
con lo que piensas. Vive el día. Haz algo loco pero no te arriesgues. Canta
aunque los demás te escuchen. Permítete ser y hacer lo que te haga feliz.
No eres tu enfermedad.
Por favor, no te dejes engañar. Te ha estado mintiendo desde el primer día. Has
perdido tantas cosas por ella, pero has ganado otras. No eres un caso perdido.
Sé que aún te falta mucho por aprender. Aprender a buscarme en tus pensamientos.
Aprender a seguir la luz y con ello la salida. Aprender a pedir ayuda. Pero
todavía tienes tiempo.
En estos momentos no
puedes hacerlo sola, pero aquí estoy para ayudarte. Por favor, déjame salir más
a menudo. Permíteme poder reír y disfrutar. Permíteme hablar y hacer bromas.
Permíteme hacer tonterías y ser infantil. Permíteme recibir y dar amor. Permíteme
convertirte en mí. Conviértete en mí y sé yo las 24 horas del día y los 7 días
de la semana por el resto de tu vida. No estás perdida. No me perdiste por completo.
Incluso en los días más oscuros y fríos, estoy aquí esperando a que no te
olvides de mí.
Pocos pueden contar tus
vivencias y haber vivido tus momentos. Has sido inmensamente feliz y yo
contigo. Has tenido momentos y ha habido personas que le han dado un giro a tu
vida. Para bien, para mal. De los golpes se aprende. Si no conocieras lo feo,
no disfrutarías de lo bello. Sé que no lo ves, pero la vida es corta. Es fácil
de entender pero aún no lo comprendes. Olvida el pasado, vive el presente y
deja el futuro al tiempo.
Resiste. No te rindas, por favor, no cedas. Has
sido fuerte pero ya es tiempo en que dejes el dolor atrás. Incluso si Dios
mismo te diera la espalda, aquí seguiré esperando a que te reconcilies conmigo,
me sostengas en tus brazos y no me dejes ir. Toma mi mano y caminemos juntas.
Piensa en mí. Yo soy lo único que tienes y tú eres lo único que tengo. No te rindas, por favor, no cedas. Porque
cada día es un comienzo nuevo. Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola y porque yo te quiero.
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