No tengo ni idea de cómo empezar porque
nunca he hablado con nadie sobre esto. Así que dejaré que vaya como tenga que
ir…
Desde que lo recuerdo, siempre he
estado obsesionada con la comida. No en plan ‘quiero comer un montón’ sino que
en plan ‘no puedo con estas cosas’… Supongo que más que obsesionada con la
comida, estaba obsesionada con las calorías y sobre todo, con mi peso. Creo que
la mayoría de las mujeres (y algunos hombres) pasan por eso. La diferencia está
en que muchas personas sólo viven un período corto sobre ese proceso y luego lo
dejan ir. Pero hay otras personas que simplemente no pueden. Y ahí he estado yo
por largos períodos de tiempo porque aunque no quería, siempre volvía a lo
mismo.
Para todas las chicas, siempre ha
estado la presión de ser ‘más delgada’ y los medios, regularmente, están
recordándonos que la belleza se encuentra en lo delgado. Entre más delgada
seas, más bonita eres para ti misma y para los demás. Pero no es cierto porque
no está bien ser más delgado o menos delgado que los demás. Lo que está bien es
ser y estar sano, tanto por fuera como por dentro. Tanto mental como
físicamente.
Hubo momentos en mi vida, en los
que pasaba horas leyendo sobre la anorexia y la bulimia en blogs de Internet y muchas
veces consideraba involucrarme en ello. No podía con mi propia piel. Era tanto
el odio que sentía hacia mí misma que ya no podía con ello y necesitaba hacer ‘algo’
al respecto. Algo que estaba muy mal encaminado. Pero también hubo momentos en
los que veía estos reportajes de la gente que lo padecía y que estaban a punto
de morir si es que no lo detenían ‘a tiempo’ y para ser honesta, a mí nunca me
dio miedo la muerte, pero esto era algo que no podía hacer. Nunca pude hacerlo
por períodos largos. Mi cuerpo tiene un algo con vomitar, simplemente no me deja hacerlo y, por otra parte, tengo una familia que siempre está
preocupada por el tema comida. Así que estoy muy feliz por haber tenido estas
dos barreras de contención.
Pero también estaba este otro punto
en el que las revistas y la televisión te dice que te ames a ti mismo de la
forma en la que seas –sobre todo se lo dicen a la gente obesa porque al parecer
‘la gente delgada se siente bien consigo misma’–. Y no, eso tampoco está bien.
Literalmente puedes morir por ser demasiado delgado o demasiado obeso porque es
insalubre. Ningún extremo está bien. Y por si no es demasiado obvio; yo no promuevo ni la anorexia y/o bulimia ni
tampoco la obesidad, para que quede claro y luego no se diga que estoy
eligiendo un bando.
Otra cosa que también puede
influir en cómo nos vemos a nosotros mismos, son los comentarios de la gente.
Por ejemplo, si no has visto a alguien hace tiempo y has aumentado un poco de
peso, te dice ‘estás más gordita’ y
si has bajado de peso, te dice ‘estás más
delgada, te ves más bonita’. Está claro que la mayoría preferiríamos que
nos hagan el segundo comentario pero ambos comentarios me repugnan igual y
completamente. Nadie debería fijarse en ese tipo de cosas y si lo hacen no
deberían porqué mencionarlo. El primer comentario puede llevar a una persona a
purgarse a sí misma dejando de comer o vomitando todo lo que come y haciéndose
mucho daño física y psicológicamente, y el segundo comentario puede, no lo sé…
Imaginemos que esa persona está pasando por un período de anorexia y/o bulimia,
imaginen el riesgo que significa hacer ese comentario porque la persona lo va a
tomar como que lo que está haciendo está bien o como que entre más delgada
esté, mucho más bonita la verán y el proceso de recuperación se hará muchísimo
más difícil. Eso no está bien. Este tipo de comentarios no están bien.
Lo que me asusta un poco y lo que
me da mucha pena es que esas palabras pueden llevar a alguien a la muerte. Yo no
quiero ser la asesina de alguna persona por algún comentario superficial que
hice. Estoy segura de que nadie quiere ser el asesino. Si tan sólo pudiésemos
ser más amables los unos a los otros y en vez de decir esas estupideces dijésemos…
No lo sé, ‘estoy tan feliz de verte de nuevo después de tanto tiempo’, estoy
bastante segura de que todos estaríamos y nos sentiríamos mucho mejor tanto en
el día a día como con nosotros mismos. Simplemente no digamos ese tipo de cosas
porque no sabemos cómo esos comentarios van a afectar la mente de esa persona
ni por lo que esa persona está pasando.
Los trastornos mentales son una
mierda. Cualquier trastorno es una mierda. Vivir en ello y no tener el apoyo
necesario para salir es una mierda. Ojalá la gente pudiese entender eso, pero
no es tan fácil hasta que lo vives en carne propia. Yo no le deseo eso a nadie
porque sé lo difícil que es luchar con esas cosas. En cierta forma he sentido
que he estado girando sin fin en el mismo círculo vicioso por años. Creo que
esto es algo que nunca se supera. Siempre hay una voz en el fondo de la cabeza
diciéndote que debes hacerlo porque es lo correcto. Pero no lo es y en nosotros
está encontrar la fuerza necesaria para no hacerle caso.
Después de tantos años de lucha contra
esto en completa soledad, puedo decir que estoy mejorando. Tengo mis recaídas y
no puedo decir que no pienso en la comida y en mí, de la forma en la que
siempre lo he hecho pero estoy mejor y ahora veo las cosas de otra forma. Todavía
tengo muchas trancas que superar pero me siento muchísimo mejor conmigo y de
hecho, creo que es la primera vez en mi vida que en verdad me amo a mí misma
porque sé que tengo mucho que ofrecer. Me di cuenta de que la gente no me ve de
la misma forma en la que yo lo hago. Ellos me ven como la calidad de persona
que soy y por eso siguen a mi lado. También he aprendido que tenemos que aprender
a confiar en las personas que sabemos que nos quieren y las cosas bonitas que
nos dicen. Debemos quedarnos con lo mejor. Al final del día lo único que
importa es lo que nosotros pensemos de nosotros mismos pero en procesos como
estos necesitamos construir una base en la que apoyarnos cuando no podamos hacer
ni ser nuestra propia base.
Finalmente, puedo decir que he visto
una salida de ese asqueroso mundo. He encontrado confort en una vida más sana.
Una vida en la que sólo me está permitido concentrarme en lo mejor para mí,
para mi cuerpo y mi vida. Una vida de ejercicio diario y alimentación sana –lo que
significa comer bastante veces al día :D– y en el que un día a la semana me
permito comer lo que se me dé la gana porque sé que esta vez estoy haciendo las
cosas bien. Ahora me siento mejor. Me siento con más energía y más feliz. Me
siento mucho mejor conmigo, con la persona que soy y en la que me estoy
convirtiendo y con la vida en general. Y deseo que todos puedan encontrar la
manera de salir de eso y puedan tener una vida más sana y más feliz. De verdad,
espero que todos encuentren la luz en medio de la oscuridad.
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